Nevada
Mi último fin de semana en Estados Unidos fue también un fin de semana de paseo. Con Sebastián decidimos hacer un viaje un poco más largo e irnos a conocer Reno y Carson City, en Nevada, además de Lake Tahoe, un lago en la frontera entre California y Nevada donde en invierno hay centros de esquí y en verano hay deportes acuáticos.
Entonces, reservamos un hotel en Reno y partimos el sábado no demasiado tarde camino a Reno, con la intención de pasar por Carson City antes y dejar Lake Tahoe para el día siguiente.
Ya eran cerca de las 4 de la tarde cuando, bajo unos 37 grados de calor, decidimos parar en un “pueblo” llamado Placerville. El lugar donde paramos no era el pueblo propiamente tal, sino que era como un centro comercial a como 1 kilómetro del pueblo mismo. Había un Starbucks, un supermercado, algunos restoranes y una bomba de bencina, todo lo que podríamos necesitar y más. Una vez que nos tomamos un café helado en el starbucks y usamos el baño, nos aprestamos a partir nuevamente, cunaod, oh sorpresa, el auto no partía! Tenía bencina, tenía batería, tenía todo lo necesario, pero no partía!!!
Excelente, sin celular, muertos de calor, y a unas 3 horas manejando de la casa con el auto en pana. Pedimos el teléfono en el safeway (el supermercado) y llamamos al servicio de avis para que nos solucionaran el problema o nos mandaran otro auto. Para hacer el cuento corto, terminamos comprando un celular de prepago y luego de hablar muchas veces con la gente de avis y en total más de una hora, logramos que nos mandaran un auto de reemplazo, el que en un principio prometieron para alrededor de las 8 de la noche, pero que finalmente llegó a medianoche.
Luego de no hacer nada por 8 horas, cagados de calor, botados en la mitad de la casi nada, retomamos viaje a Reno, esta vez sin parar en Carson City. En el camino tuvimos otro problemilla, resulta que el camino más rápido era irse por el lado este del lago, pero nunca vimos la bifurcación y terminamos yéndonos por el lado oeste, lo que se tradujo en, aprox 45 minutos más manejando. En fin, llegamos a Reno a las 3 y media de la mañana muertos (yo especialmente porque manejé todo el camino, Sebastián ni licencia tiene) a dormir en el casino-hotel en el que teníamos reserva.
Al siguiente día nos dimos una vueltecita por Reno en auto, la ciudad es un montón de casinos y poco más, y partimos a Virginia City.
Virginia City si que valía la pena visitarla. Es un pueblo que data de la época de la minería del oro en Nevada que se mantiene tal cual. Incluso hay gente disfrazada paseándose por ahí. Muy interesante ver uchas cosas antiguas y además ver a la gente (la que no anda disfrazada también), porque son 100% gringos de verdad, no tanto como en Silicon Valley, esto era estados unidos en alta pureza.
Luego el camino nos llevó a Carson City, una pequeña ciudad de unos 20 mil habitantes que es la capital del estado. Pocas gracias tiene, el capitolio es bonito, pero nada ultra especial y sería. Hacían más de 35 grados, asique no paseamos demasiado por la ciudad, además que teníamos poco tiempo por culpa de haber perdido el día entero el sábado.
Finalmente partimos a Lake Tahoe. El lago es precioso, el agua es bastante transparente, de un azul muy intenso de lejos, y está rodeado de mucho bosque, además de verse algunos cerros en la lejanía. Por ahí paramos en el borde del lago en un mirador y decidimos bajar al lago, donde nos metimos al agua para pasar el calor y nos relajamos un buen rato en preparación al viaje de vuelta.
La vuelta fue relajada, pasamos por South Lake Tahoe, un pueblo muy turístico donde hay hoteles y casinos en el lado de nevada (chistoso, la frontera con california está en una calle y el cambio es notorio, en california los casinos y ese tipo de juegos están prohibidos). Me dio bastante la impresión de estar pasando por pucón o puerto varas un buen rato.
Finalmente poco antes de la medianoche llegamos a la casa, en total fueron unos 1.000 kilómetros manejados en dos días y 8 horas parados no haciendo nada, nos quedó poco rato para conocer realmente. Pero en fin, igual fue choro.

