Como que me dieron ganas de escribir un poco de mis opiniones, y no sólo de lo que pasa en mi vida y/o de lo que hago semana a semana.
Ayer la presidenta de Chile recibió en audiencia al candidato a alcalde por la comuna de Santiago, la comuna más importante y preciada del país en las próximas elecciones de alcalde que son en octubre.
Este hecho, en sí, no tiene nada de malo. Pero las dudas empiezan a surgir cuando uno se da cuenta que dicho candidato es el de la coalición gobernante (y también ex-ministro de defensa del gobierno anterior).
La pregunta que me hago es, ¿de qué habrán hablado en la audiencia?. El señor candidato no es alcalde todavía, por lo que no tiene por qué discutir proyectos con la presidenta (que además gobierna el país entero, y no sólo el centro de Santiago). El candidato opositor, que es alcalde de otra comuna desde hace casi 8 años, reacciona y dice que, como alcalde, le ha sido siempre muy difícil conseguir audiencia con la presidenta (y el anterior presidente).
La presidenta gobierna el país completo, no sólo a sus partidarios (entre los que claramente no me cuento), por lo que debería mostrar un mínimo de decencia y simplemente no recibir a nadie que tenga algo que ver con las elecciones, además de no intervenir de forma alguna. El país tiene suficientes problemas, la economía no anda demasiado bien desde hace un par de años, el país gana plata, pero no se nota, ¿dónde estará esa plata? ¿en qué se gastará?. El transantiago anda cada día peor, a la gente la asaltan, mucha gente está cesante, gente ya jubilada sigue pagando un 7% de su jubilación por concepto de salud (problema que se podría solucionar con un pedazo de la plata botada al basurero con el transantiago), etc.
El país no está bien, la plata no se gasta bien, cada día ganamos menos. Chile tiene problemas, no pocos problemas. La presidenta no debería perder ni siquiera un minuto de su tiempo en reunirse con un candidato a nada de ninguna coalición, debería estar trabajando para arreglar los problemas del país, no para apoyar a ningún candidato. Para eso fue elegida, si quiere apoyar a alguien, que renuncie y se dedique a apoyar a quien quiera todo el tiempo que quiera. Y si yo fuera simpatizante de la presidenta y de la coalición que gobierna, mi opinión sería exactamente la misma. Arreglemos este país de una buena vez, que nos estamos yendo al carajo!
Y claro, no faltan los payasos de la oposición. Hoy varios candidatos a alcalde de la oposición fueron al palacio de gobierno con cartas en la mano a pedir audiencia con la presidenta. Claramente no van a tener audiencia, lo que indica las preferencias de la presidenta. Pero esa actitud muestra que en este país, todos o casi todos los políticos son unos cabros chicos cuya edad mental no supera los 15 años.
¿Cuándo progresaremos y seremos un país decente? Con la calidad de poolíticos que tenemos ahora, nunca…
¡Qué desastre!