Tremendo? Excelente? Espectacular? Nada de eso, el recital de anoche sobrepasa eso y mucho más. Sonido perfecto, iluminación sobresaliente, lleno de gente, y lo mejor, un tremendo grupo de música tocando a la perfección durante más de dos horas…
Originalmente iba a ser en la pista atlética del estadio nacional, donde había sido el recital de hace dos años, ese 6 de Diciembre de 2005 cuando 20.000 personas tuvimos el placer de verlos por primera vez en estas tierras, pero al parecer la venta de entradas no anduvo tan bien esta vez como la anterior (vaya a saber uno por qué), por lo que menos de una semana antes del recital, se cambió el lugar al Arena Santiago. Buen lugar, bastante accesible (en el Parque O’Higgins), con estacionamientos ahí mismo, y con instalaciones totalmente modernas y agradables. En el Arena caben cerca de 12.000 personas para un recital, y eramos más o menos esa cantidad.
Pensando que, dada la menor capacidad del lugar, entrar y encontrar un buen lugar no iba a ser fácil, llegamos allá como a las 17.45. Las puertas etsaban cerradas, y había varias colas grandes en cada una de las dos entradas. Nos pusimos a la cola en la entrada sur, que nos había quedado más cerca del auto. Ahí esperamos tranquilamente a que abrieran las puertas, lo que sucedió finalmente como a las 18.30. En el intertanto había llegado bastante gente, y nosotros ya habíamos decidido ir a platea.
Una vez pasadas las revisiones de seguridad decidimos ir a la platea alta (lo que al parecer fue una mejor elección que haber ido a platea baja) . Nos pusimos justo en frente del escenario, casi al borde de la platea. Buen lugar. Ahí hicimos hora y vimos como se iba llenando el lugar. En un momento, habló una persona por micrófono “recordando” que no se podían sacar fotos ni filmar el recital. Se escuchó tan mal, con tanto eco, que pensé que el recital no iba a ser nada de bueno, por la acústica del lugar. Por suerte estaba completamente equivocado.
Hasta que a las 8 en punto apareció D.E.L.T.A., la banda chilena que había ganado el concurso para ser los teloneros. Tocaron exactamente media hora. La música no estaba mal, pero el vocalista dejaba harto que desear. Pero bueno, luego de media hora desaparecieron del escenario y las luces se prendieron otra vez. El escenario sufrió una total transformación, todo detrás de la cortina negra que colgaba en la mitad, hasta que llegó la gran hora.
A las 9 en punto salieron Mike Portnoy, John Myung, Jordan Rudess, James LaBrie y John Petrucci a empezar con el recital. Fue en ese preciso instante que pensé “por qué no estoy en cancha?!?!?! – Al próximo estoy en primera fila!!!”. Abrieron con Constant Motion, del último disco, que sonó 1.000 veces mejor que en estudio. Fue ahí que me di cuenta que la acústica del lugar era bastante buena, al contrario de lo que había pensado. Desde ese momento en adelante se me olvidó que existía el mundo, y pasé a estar en un estado de éxtasis total, disfrutando, cantando, sintiendo y gritando cada una de las canciones y temas instrumentales que tanto les gusta tocar en vivo. Después de casi 2 horas dijeron chao y se fueron, pero las luces no se prendieron (obvio, era sólo un pequeño interludio). Un par de minutos u unos cuantos gritos “Metropolis, Metropolis!!!” después, apareció el pelado Rudess y empezó otra vez el show con una gran intro a la que se fueron uniendo de a poco el resto de los integrantes del grupo. Fue un medley con pedazos de muchas canciones, Trial of Tears, Learning to Live, The Dance of Eternity, Finally Free y Octavarium, entre otras. Unos 20 minutos después se había terminado de verdad el recital y no parábamos de aplaudir a esos genios de la música que habían tocado esa genialidad de música que sólo ellos saben componer.
La mejor parte del recital??? Todas. Desde Constant Motion, pasando por Forsaken, Take the Time, Sorrounded (magistral), The Dark Eternal Night (tremenda parte instrumental y animación en la pantalla gigante), hasta que tocaron juntas ambas partes de In the Presence of Enemies (unos 25 minutos seguidos de música magistral). Sin olvidar Erotomanía seguida de Voices, además de Never Enough y Blind Faith, además de quién sabe qué otras canciones que me olvido.
Lo bueno de un recital de Dream Theater es la energía que ellos mismos ponen en su música y en la forma en que tocan en vivo. Se nota que disfrutan a fondo todas y cada una de las notas que tocasn, y eso se contagia al público. También el que no toquen simplemente una canción tras otra, sino que le agregan muchas partes instrumentales antes y durante las canciones, lo que hace que cada recital sea único.
No queda nada más que agradecer a Mike Portnoy y compañía por el tremendo recital de anoche y esperar que los veamos otra vez por acá en un par de años más, cuando hayan sacado otro disco.